En esta entrada voy a comentar sobre las primeras sesiones que realicé en el colegio. La verdad, es que ya en la primera semana tuve la suerte de poder dar mi primera sesión, y fue a un cuarto de primaria, el cual ya conocía porque fue el curso con el que estuve el año pasado. Mi tutor esto lo sabía, por lo tanto me animó a ello, ya que me sabía los nombres, sus actitudes, las amistades, etc.
Esta primera sesión, me dio gran confianza para realizar las siguientes, puesto que salió muy bien. Les preparé un circuito de agilidad, el cual les gustó mucho (CHICOS/AS LES GUSTA A TODOS LOS CURSOS), y salieron todos hablando de él, y queriendo repetir el próximo día (cosa que no paso).
Después de esa primera sesión, vinieron otras. Siempre siguiendo la programación que mi tutor me dio uno de los primeros días. Por lo tanto, le di clases a tercero, a cuarto, quinto y sexto, siguiendo con agilidad. Pero el martes, mi tutor me comentó una cosa, me comentó que iba a hablar con las tutoras de primero de primaria para que me diesen la oportunidad de dar clases a ese curso. Cosa que aceptaron encantadas. Le dijeron que me tenía que preparar la sesión, para el día siguiente. Era de percepción espacial.
Al día siguiente, fui con la sesión preparada, y con muchísimos nervios, no sabiendo la que me esperaba. Son niños de seis años, y con una disciplina todavía no muy conseguida. Pero la verdad, que la clase salió para delante, les preparé cuatro juegos, uno para el calentamiento, dos para la parte principal, y otro para la vuelta a la calma, todas con aros, y haciendo hincapié en los colores. Estuve dirigiendo la clase yo solo, y aunque la tutora de los alumnos estuviera por el gimnasio, me dejo a mí dirigirla toda, aunque me costase, debido a su comportamiento. Ella solo intervino en los momentos finales, para subirlos a clase. Luego le pedí opinión, para que me dijese como me había visto, si la sesión cumplía los objetivos, etc. Y su contestación fue: se te ve ya muy sueltito, ¡eh! Y que los juegos estaban muy bien, muy divertidos para su pequeña edad. Estas palabras me llenaron de satisfacción.
Después de estas primeras cuatro, cinco sesiones, he encontrado mucha diferencia entre todos los cursos, entre los alumnos de sexto, y de primero, de tercero a cuarto, muchísimas diferencias, no solo a nivel motriz, cosa que ya esperaba, sino en el comportamiento, en la dificultad para realizar las sesiones. Es mucho más fácil, trabajar con los alumnos de tercero o cuarto, que con los alumnos de sexto o primero de primaria.
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